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Reflexión diaria — 20 de marzo

  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura

“La libertad de dejar de luchar solo”

(Inspirada en el espíritu de las reflexiones de Alcohólicos Anónimos)



“La libertad de dejar de luchar solo”



Hay un momento en la vida del ser humano en el que el orgullo se cansa.Un momento silencioso en el que el alma reconoce algo que la mente se negó a aceptar durante años:

No puedo solo.


Durante mucho tiempo el alcohólico —y en realidad cualquier ser humano— vive como un guerrero que pelea contra sí mismo. Promete cambiar, promete controlarse, promete que esta vez será diferente. Pero el enemigo no está afuera… está dentro.


Y cuando uno lucha contra sí mismo, ninguna victoria se siente completa.


Entonces aparece una verdad sencilla, pero poderosa:la verdadera fuerza comienza cuando dejamos de fingir que somos fuertes.


Una pequeña parábola


Un hombre caminaba por el desierto cargando una enorme piedra en la espalda.Cada día estaba más cansado, más sediento, más desesperado.

Un viajero se le acercó y le preguntó:

—¿Por qué cargas esa piedra?

El hombre respondió:

—Porque me dijeron que debía hacerlo solo.

El viajero sonrió y dijo:

—Nadie te pidió que caminaras solo.


El hombre soltó la piedra…y por primera vez pudo avanzar.

Así es la recuperación.


En Alcohólicos Anónimos nadie camina solo.Nadie tiene que fingir que lo puede todo.Nadie tiene que demostrar que es más fuerte que su enfermedad.


Aquí ocurre algo extraordinario:la debilidad compartida se convierte en fortaleza.


Una pregunta incómoda


Si el orgullo no te ha salvado…¿por qué seguir confiando en él?

El orgullo promete control, pero entrega aislamiento.Promete poder, pero deja al hombre solo con sus pensamientos.


La humildad, en cambio, abre puertas:puertas a la ayuda,puertas a la honestidad,puertas a Dios.


Lo que hoy podríamos aprender


Hoy no se trata de demostrar nada.Hoy se trata de ser honestos.

  • Honestidad para admitir lo que somos.

  • Humildad para aceptar ayuda.

  • Fe para creer que el cambio es posible.

Porque el milagro de la recuperación no ocurre cuando alguien se vuelve perfecto…

Ocurre cuando alguien deja de esconderse.


Para reflexionar hoy


Pregúntate con sinceridad:

  • ¿En qué parte de mi vida sigo luchando solo?

  • ¿Qué piedra sigo cargando por orgullo?

  • ¿A quién podría pedir ayuda hoy?

A veces creemos que Dios nos pide fuerza heroica.Pero muchas veces lo único que pide es un corazón dispuesto.

Y la buena noticia es esta:

Cuando un ser humano deja de luchar solo… el milagro comienza.

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