Dónde se esconden los sentimientos
- Autoconocimiento Humano
- 29 jun 2025
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 17 ago 2025

Cuentan que un día en la Tierra escondida, los sentimientos jugaron con la vida, la Locura propuesta el viejo escondite, donde el Amor fue quien más se resiste. La Verdad no jugó, era demasiado honesta, la Soberbia se burló, con la frente bien recta, la Pereza se empujó detrás de una piedra, y la Envidia se escondió donde el Triunfo gobierna. Y en un rincón de la Tierra dormida, donde juegan el alma y las heridas, el Amor se escondió en un rosal sin saber, que perdería sus ojos al florecer. La Generosidad no encontró su lugar, quería dar refugio quería abrazar, la Mentira se ocultó tras un arcoíris, y el Olvido… olvidó qué hacía allí. La Locura buscó por cada rincón, desesperada, sin dirección, hasta que un grito rasgó el corazón: el Amor sangraba entre espinas sin perdón. Y en un rincón de la Tierra dormida, donde juegan el alma y las heridas, el Amor se escondió en un rosal sin saber, que perdería sus ojos al florecer. Desde entonces caminan juntos, el Amor sin ver… y la Locura, guiando sus pasos sin saber a dónde van.
Este fragmento narra una historia alegórica donde la locura propone un juego de escondite a varias emociones. Se revela cómo cada sentimiento elige su escondite: la verdad no participa por su honestidad, la pereza se oculta fácilmente, y la envidia busca el éxito. El amor se esconde en un rosal, un acto que lo deja ciego al florecer. Finalmente, la locura encuentra al amor herido, y desde ese momento, la locura guía al amor ciego, vagando juntos sin rumbo.
La narrativa principal que explora los sentimientos en relación con sus ocultamientos y consecuencias se encuentra prominentemente en el cuento "Los sentimientos juegan al escondite".
Dónde se esconden los sentimientos.
En este cuento, los sentimientos y las cualidades humanas se reúnen para jugar al escondite. La Locura propone el juego y comienza a contar, mientras las demás emociones se dispersan para esconderse.
Algunas emociones se esconden rápidamente, como la Pereza detrás de una piedra.
Otras muestran su naturaleza al esconderse: la Fe sube al cielo, la Envidia se oculta tras la sombra del Triunfo, la Generosidad busca lugares maravillosos para otros, y el Egoísmo encuentra un sitio solo para él.
La Mentira se esconde en el fondo de los océanos (aunque en realidad detrás del arcoíris), y la Pasión y el Deseo lo hacen en el centro de los volcanes.
El Olvido olvida dónde se escondió.
El Amor, sin embargo, tiene dificultades para encontrar un lugar desocupado y finalmente se esconde entre las flores de un rosal.
Cuando la Locura termina de contar y comienza a buscar, encuentra a la mayoría de las emociones. Sin embargo, el Amor no aparece por ningún lado. Al mover las ramas del rosal, la Locura hiere los ojos del Amor con las espinas. Como consecuencia, el Amor queda ciego, y desde entonces, la Locura siempre lo acompaña. Esta narrativa ilustra vívidamente cómo el acto de "esconder" o disimular un sentimiento puede tener consecuencias profundas y duraderas.
Más allá de esta fábula, los fuentes también exploran el concepto de represión emocional y sus efectos:
Las emociones son respuestas psicofisiológicas que preparan al organismo para una acción. Son un proceso natural y adaptativo, vital para la supervivencia y la relación con el entorno.
La represión emocional es la capacidad de invalidar, ignorar o disimular las emociones cotidianas y naturales. Este acto de reprimir las emociones, en lugar de sentirlas, conlleva un gran desgaste físico, mental y emocional.
Las emociones reprimidas no desaparecen; se quedan dentro del individuo, esperando salir con fuerza en cualquier oportunidad, lo que puede causar graves afectaciones para la salud.
Las consecuencias de la represión incluyen:

Explosión de emociones: Acumular emociones reprimidas puede llevar a una explosión agresiva o un ataque de ansiedad.
Somatización: Las emociones no expresadas pueden transformarse en dolores o enfermedades físicas como dolores de cabeza, espalda, problemas estomacales o fatiga.
Problemas de sueño, bajo estado de ánimo, pensamientos recurrentes y efectos similares al estrés o la ansiedad (como aumento del ritmo cardíaco).
Aumento en la producción de cortisol (la hormona del estrés) y un sistema inmune debilitado.
Desarrollo de trastornos depresivos y/o trastornos de ansiedad.
Evitación, que puede llevar al consumo de drogas, alcohol o medicación.
Desde una perspectiva psicológica, la Psicología Transpersonal, también conocida como la "Cuarta Fuerza" en psicología, surgió en parte como una prolongación de la Psicología Humanista, que respetaba la dimensión espiritual del ser humano, a menudo reprimida en los estudios psicológicos posteriores a Freud. Uno de los grandes descubrimientos del psicoanálisis freudiano es que "todo lo reprimido vuelve". Aunque Freud inicialmente consideraba las experiencias místicas como regresiones a la "sensación oceánica", la ampliación del mapa psíquico a través del estudio de las "experiencias cumbre" por autores como Maslow llevó a reconsiderar fenómenos antes confinados a la psicopatología. El estudio de estas experiencias "fuera de lo común" por Maslow, que no estaban ligadas a creencias religiosas ni a trastornos mentales, ayudó a invalidar las sospechas de que las experiencias espirituales estaban ligadas a la patología individual.
En el contexto de la mente y el cerebro, se sugiere que las emociones son "programas de acciones automatizados y complejos que se crearon a partir de la evolución" con la función principal de asegurar la supervivencia. Aunque el cerebro automatiza procesos para manejar el flujo constante de información, y muchas de nuestras creencias son inconscientes y no lingüísticas, el inconsciente dinámico implica que actuamos basándonos en suposiciones complejas de la realidad que forman nuestras motivaciones sin que seamos plenamente conscientes de ellas. Estas reacciones automáticas, ligadas a necesidades innatas, pueden ser difíciles de cambiar una vez automatizadas, pero el cerebro es plástico y puede "recablearse" a través de prácticas mentales como la meditación. La capacidad de reflexionar sobre las emociones y observarlas, como sugieren las prácticas meditativas y terapéuticas, permite no reaccionar meramente de acuerdo con ellas.
Finalmente, en la teoría literaria, las emociones son consideradas fundamentales para comprender la interacción con los productos ficcionales. Los autores construyen los mundos ficcionales de manera que susciten emociones en los lectores, y estas emociones pueden ser activadas y percibidas de diversas maneras. A diferencia de las emociones en la vida empírica, las emociones gestadas por mundos ficcionales ofrecen un "laboratorio experimental voluntario", donde el lector tiene cierto control y puede abandonar la experiencia si así lo desea.
Según las fuentes, Paul Ekman y sus colaboradores (1983) propusieron seis emociones básicas que se consideran biológicamente fundamentales y universales en todas las culturas.
Estas emociones son:
Sorpresa (surprise)
Asco (disgust)
Tristeza (sadness)
Ira (anger)
Miedo (fear)
Alegría / felicidad (happiness)
Esta lista de emociones básicas es la que ha recibido mayor aceptación y se conoce como "Las Seis Grandes Emociones" ("The Big Six"). Se les considera básicas porque no contienen otras emociones con prelación y son innatas.
La gestión de las emociones es un proceso fundamental para el bienestar personal y las relaciones interpersonales, ya que permite influir en cómo respondemos a los estímulos y mantener un estado de ánimo equilibrado.
¿Por qué es importante gestionar las emociones? Las emociones no son ajenas a nuestro control; aunque no podemos suprimirlas ni manejarlas a nuestro antojo, sí tenemos un margen de maniobra sobre cómo reaccionamos ante ellas. Saber reconocerlas, comprenderlas y manejarlas nos permite enfrentar los desafíos de la vida de manera más efectiva. Esto tiene un impacto directo en:
Las relaciones interpersonales, al adquirir la capacidad de expresar nuestras emociones de manera saludable y comprender las de los demás.
La toma de decisiones, volviéndolas más racionales y objetivas, evitando que las emociones intensas nublen el juicio.
Las oportunidades personales y laborales, al ayudarnos a enfrentar debilidades, lidiar con la presión y el estrés, mantener la calma y abordar problemas constructivamente.
La adaptación a circunstancias cambiantes, afrontando nuevas situaciones con menos ansiedad.
La salud en general, ya que las emociones positivas contribuyen a un mejor estado de salud, ayudan a soportar procesos dolorosos, controlar el miedo y hacen a las personas más refractarias a la depresión y el estrés, incluso se ha observado que las personas felices pueden vivir más tiempo.
En contraste, la represión emocional, que es la capacidad de invalidar, ignorar o disimular las emociones, conlleva un gran desgaste físico, mental y emocional. Las emociones reprimidas no desaparecen, sino que permanecen dentro y pueden salir con fuerza, causando afectaciones graves para la salud, como la explosión de emociones (agresividad, ataques de ansiedad), somatización (dolores físicos), insomnio, bajo estado de ánimo, pensamientos recurrentes, aumento del cortisol y debilitamiento del sistema inmune, así como trastornos depresivos o de ansiedad.
¿Cómo se gestionan las emociones? Gestionar las emociones implica un conjunto de prácticas y una comprensión de su naturaleza. Aquí se presentan diez consejos profesionales para aprender a gestionarlas, complementados con información relevante de otras fuentes:
Conoce tus emociones: El primer paso es saber reconocerlas, prestando atención a cómo te sientes en diferentes momentos. Identificar emociones como alegría, tristeza, ira o ansiedad es esencial para abordarlas adecuadamente. Las emociones son respuestas psicofisiológicas que preparan al organismo para una acción y son fundamentales para la supervivencia.
Autorreflexión: Tómate tiempo para reflexionar sobre tus emociones y pregúntate por qué te sientes de cierta manera en determinadas situaciones, tratando de entender las causas subyacentes. Un diario de emociones puede ser útil para ver el progreso.
Aceptación: Acéptate tal como eres sin avergonzarte de tus sentimientos. No juzgues tus emociones como buenas o malas, ya que todas son válidas, cumplen funciones importantes para la vida y proporcionan información valiosa sobre tus necesidades y deseos.
Respiración y mindfulness: Practicar la respiración profunda y la atención plena (mindfulness) puede ayudarte a mantener la calma en momentos de intensidad emocional. El mindfulness ayuda a enfocarse en el presente y a evitar que las emociones negativas te abrumen. De hecho, el control consciente de la fisiología, como la respiración, puede modificar algunas emociones y ayudar a adaptarse más rápido al proceso emocional. La meditación, una práctica relacionada, puede incluso generar cambios físicos en el cerebro.
Obsérvate en un espejo: Al enfrentar una emoción negativa, mírate en el espejo y sonríe, aunque sea forzado. La sonrisa puede liberar endorfinas que te harán sentir mejor, calmarte y ver la situación desde otra perspectiva.
Céntrate en los pensamientos positivos: Detecta y analiza las emociones negativas, pero déjalas pasar sin recrearte en ellas. Es mejor centrarse en las emociones positivas y en aquello que te hace feliz, ya que las emociones negativas consumen tiempo y energía.
Ten voluntad: Mantén una actitud positiva y comprométete con tus metas. Evita la autocompasión, los juicios injustos y usar la culpa como excusa. La capacidad de reflexionar sobre las emociones y observarlas permite no reaccionar meramente de acuerdo con ellas.
Practica la escucha activa: Para entender las emociones de los demás, no basta con oír; es necesario escuchar, prestando atención tanto a las palabras como a los gestos para mejorar el entendimiento mutuo.
Libera el estrés: Aprende técnicas de manejo del estrés como la meditación, el yoga o el ejercicio regular. Estas prácticas pueden reducir la intensidad de tus emociones y mantener el equilibrio emocional. El humor o la risa también ayudan a disminuir la tensión, y un abrazo sincero puede aliviar la tristeza o el llanto.
Busca apoyo profesional: Si las emociones interfieren significativamente en tu vida cotidiana y no sabes cómo gestionarlas, considera buscar ayuda de un psicólogo u otro profesional de la salud mental. Ellos pueden proporcionar herramientas y terapias personalizadas, como la terapia somática, que explora la conexión cuerpo-mente para liberar tensiones y emociones reprimidas, promoviendo la autorregulación emocional y el alivio del dolor físico.
En resumen, la gestión emocional es un proceso que implica autoconocimiento, reflexión, aceptación y la aplicación de diversas estrategias tanto mentales como físicas para vivir una vida equilibrada, saludable y enriquecedora.
Debate:
Fuentes:
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Donde se Esconden los Sentimientos1.mp3
Emociones en el cerebro | Eduardo Calixto - Revista de la Universidad de México
Emoción - Wikipedia, la enciclopedia libre
FILOSOFÍA DE LA MENTE Y NEUROCIENCIAS. CÓMO NUESTRO CEREBRO PRODUCE UNA CREENCIA* - Revistas de UNIFE
Gestionar las emociones: 10 consejos profesionales para aprender - Lopez Ibor
La represión emocional - Psicólogos Pamplona Albea - Centro Albea
Las emociones y la teoría literaria: Un encuentro enriquecedor para la comprensión del texto literario - SciELO México
Terapia somática: conectando cuerpo y mente para sanar - Patricia Díaz-Caneja
«Los sentimientos juegan al escondite», el cuento que leerás en pocos minutos y recordarás siempre | Estilo de Vida Bienestar | Univision


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