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Pulgar en alto Cardiopatía congénita

Actualizado: 10 ago 2025


La fuerza de una niña que nos pone el ejemplo.


Cardiopatía severa y síndrome 22q11






Hoy vio una niña tan pequeña, tan callada, no sabía de su historia ni de su jornada. Se aferró a mi cara con sus manitas suaves, como si leyera lo que el alma a veces no sabe. Tenía Esa mirada que traspasa el cuerpo. No hablaba en palabras, pero hablaba en silencio. Sus ojos decían, "Estoy aquí de paso." Pero cada segundo era un universo escaso. Y me sonrió sin saber que dolía. Su pecho callado, pero su alma ardía. Y al decir adiós, Me dio su bendición con un beso y el pulgar alzando el corazón. Dicen que nació ya con sentencia escrita, cardiopatía severa y un síndrome que limita. Un mes de vida dijeron sin piedad, pero han pasado años y aún respira verdad. No camina, no habla, pero enseña más que un sabio. No pregunta, no exige, solo da sin horario. ¿Será que el cielo le susurra lo que olvidó? ¿Será que en su cuerpo frágil habita lo divino? Y yo que me quejo por cosas sin sentido y ella tan chiquita me enseñó a estar vivo. No sabía su nombre, ni su cruz, ni su guerra, pero sentí que tocaba pedazos de mi tierra y me sonríó como si todo bastara, como si su dolor fuera una espada clara. Y al decir adiós, me dio su bendición. Con un beso sin voz y un pulgar de león. Ella no vino a durar, vino a brillar, a enseñar que la vida no se mide en tiempo, sino en cuanto puedes amar sin hablar. Y lo entendí. Cuando levantó su pequeño puño y me mostró que hasta el más débil puede dar fuerza.

La "mirada elocuente" se refiere a la capacidad de comunicar emociones, sentimientos y pensamientos profundos sin necesidad de palabras, a menudo a través de la expresión de los ojos y el comportamiento. Aunque la frase exacta "mirada elocuente" no se encuentra en las fuentes, el poema "Pulgar en Alto.mp3" describe vívidamente esta forma de comunicación no verbal al referirse a una niña con una enfermedad grave: "Tenía Esa mirada que traspasa el cuerpo. No hablaba en palabras, pero hablaba en silencio. Sus ojos decían, 'Estoy aquí de paso.'". Esta descripción encapsula la esencia de una comunicación que va más allá del lenguaje hablado, transmitiendo un mensaje poderoso y conmovedor.


En el contexto de la intervención psicológica en niños, especialmente aquellos que enfrentan enfermedades crónicas o terminales, esta "mirada elocuente" es de suma importancia. Las fuentes resaltan que los niños pueden experimentar un gran impacto emocional ante la enfermedad, manifestando tristeza, miedo (a la soledad, al dolor, al abandono, a la muerte), desesperación, impotencia, irritabilidad, indefensión, enojo y confusión. Síntomas psicológicos como la ansiedad y la depresión también son comunes. Estas emociones, que pueden ser difíciles de articular verbalmente, especialmente para los niños más pequeños o aquellos con limitaciones, a menudo se expresan a través de comportamientos, reacciones y, como sugiere el poema, a través de sus ojos y su silencio.

La necesidad de intervención psicológica en estos niños se determina por sus reacciones, deseos, necesidades y preferencias. Es fundamental que el niño tenga la oportunidad de expresar sus sentimientos y preocupaciones, lo cual representa "un reto singular" debido a la amplia gama de niveles de desarrollo infantiles. La comunicación, el medio más importante para una intervención efectiva, debe ser frecuente, honesta, clara, concreta, compasiva y transparente para fomentar la confianza.

Para optimizar esta comunicación, los profesionales y padres deben prestar atención tanto a lo que se dice (comunicación verbal) como a la forma de decirlo (comunicación no verbal). En el caso de pacientes muy jóvenes, la comunicación puede darse a través del juego o el dibujo en lugar del habla, lo que subraya la necesidad de estar atentos a las señales no verbales, como una "mirada elocuente". Es crucial escuchar intensa y respetuosamente para comprender al paciente y a la familia, sus creencias, valores y dinámicas. El profesional puede hacer preguntas abiertas como "¿Hay algo que te preocupa? ¿Puedes decirme más acerca de eso?" para animar la expresión, incluso cuando los niños no plantean preguntas directamente. Reconocer que "no lo sabemos todo" y que hay preguntas sin respuesta también puede fortalecer la relación y tranquilizar al niño.

Además, los padres a menudo luchan por hablar con sus hijos sobre la enfermedad para protegerlos, pero evitar la comunicación puede llevar a una distancia emocional y aumentar la confusión y el miedo del niño, así como derivar en síntomas depresivos. Por lo tanto, el equipo de cuidados paliativos debe comprometer a la familia y ayudarles a entablar estas conversaciones, ya que la falta de comunicación, sea verbal o no, es perjudicial.

La "mirada elocuente" de un niño en una situación difícil es un recordatorio de que la comunicación va más allá de las palabras. Como dice el poema, la niña "no camina, no habla, pero enseña más que un sabio. No pregunta, no exige, solo da sin horario". Esta perspectiva resuena con la importancia de "dar voz a los niños" [conversación anterior] y comprender sus vivencias subjetivas, como se discute en el contexto del impacto de los desahucios en la infancia, donde se utilizaron "técnicas creativas y lúdicas" para que los niños pudieran expresar su "tristeza y el miedo".

En resumen, la "mirada elocuente" representa una forma vital de expresión para los niños que enfrentan sufrimiento, especialmente cuando las palabras fallan. Para los psicólogos y cuidadores, ser capaces de "leer" esta mirada y otras señales no verbales es fundamental para comprender las necesidades profundas del niño y proporcionar una intervención psicológica integral y compasiva, incluso ante la falta de un plan de actuación sistemático o la escasez de investigación primaria en este campo.

La Intervención Psicológica se presenta en las fuentes como un componente crucial para el apoyo a niños y familias que enfrentan situaciones difíciles, particularmente enfermedades crónicas y terminales. Su objetivo fundamental es controlar el sufrimiento del paciente de manera integral, abarcando no solo el dolor físico, sino también el psíquico, social, intelectual, emocional y espiritual, con la meta de alcanzar la máxima calidad de vida posible.

Necesidad de Intervención Psicológica en Niños:

La necesidad de intervención psicológica en niños con enfermedades terminales o crónicas se determina por una serie de factores:


Reacciones del niño: Los niños pueden experimentar un gran impacto emocional, incluyendo tristeza (por separación, dolor, pérdida de funciones) y miedo (a la soledad, al dolor, al abandono, a la muerte, a lo desconocido). También pueden manifestar desesperación, impotencia, irritabilidad, indefensión, enojo y confusión. Síntomas psicológicos como la ansiedad y la depresión son comunes, y en ocasiones se observan hostilidad o conductas disruptivas. Factores como la edad, la personalidad, el desarrollo cognitivo y psicológico, y la comprensión que el niño tiene de la enfermedad y la muerte influyen en estas reacciones.


Deseos, necesidades y preferencias: Es fundamental que el niño conozca su situación para poder participar en la toma de decisiones y tener control sobre su futuro. Necesitan la oportunidad de expresar sus sentimientos y preocupaciones. La conexión con el mundo que les rodea, incluyendo familiares y amigos, es de gran relevancia, así como el contacto con la escuela cuando es posible. La espiritualidad (no necesariamente ligada a una práctica religiosa formal) también es un aspecto importante que puede variar según la edad del niño y brindar comodidad. La cultura en la que el niño está inmerso juega un papel fundamental en sus deseos y la forma en que se comunican.



Grupo de jóvenes formando una cadena de oración.
Grupo de jóvenes formando una cadena de oración.

Condiciones del entorno: La reacción de los padres y los profesionales de la salud es esencial. Los padres deben evitar el "pacto de silencio" y brindar un ambiente de seguridad y normalidad. Los profesionales, por su parte, deben ofrecer apoyo y explicaciones claras.

Elementos que Favorecen una Buena Intervención:

Las fuentes destacan varios elementos clave para una intervención psicológica efectiva:


Acceso al psicólogo: Se ha identificado que la falta de acceso a servicios psicológicos es un problema en los servicios públicos, y quejas de padres no atendidas son comunes.


Comunicación: Es el medio más importante para una intervención efectiva. Debe ser frecuente, honesta, clara, concreta, compasiva y transparente para fomentar la confianza. Debe comenzar temprano y renovarse con cada desarrollo significativo de la enfermedad y la madurez del niño. Los profesionales deben escuchar intensamente y hacer preguntas abiertas, adaptándose al nivel evolutivo y la edad del niño (por ejemplo, a través del juego o el dibujo para los más pequeños). Es crucial involucrar a la familia y ayudarlos a hablar con el niño, especialmente si tienden a evitar conversaciones difíciles. Las habilidades de comunicación incluyen no mentir, usar términos comprensibles, respetar creencias y ritmos del niño, y reconocer que no se tienen todas las respuestas.


Análisis de pulgar en alto



Objetivos de la intervención: Deben incluir la planificación anticipada de cuidados, proporcionar recursos, preguntar sobre las preferencias del niño, reducir el aislamiento emocional y fomentar una comunicación abierta.


Aproximaciones psicológicas:


Terapia cognitivo-conductual (TCC): Útil para el manejo del dolor (por ejemplo, en oncología), la reestructuración cognitiva de pensamientos negativos y la intervención en el estrés. Es eficaz en adolescentes, validando sus sentimientos y ayudándolos a conectar pensamientos, sentimientos y comportamientos.


Ludoterapia (terapia de juego): Ayuda a los niños a expresar sentimientos y mejorar su sensación de dominio, especialmente en niños pequeños.


Terapia individual y de grupo: Permiten la expresión de emociones y el desarrollo de apoyo social.


Terapia familiar: Permite a todos los miembros de la familia aceptar la situación, trabajar juntos para mejorar la calidad de vida y expresar sus sentimientos. Fomenta la comunicación abierta entre padres e hijos.


Otras intervenciones: Hipnosis, visualización, distracción, técnicas de relajación, y entrenamiento en habilidades sociales. Se enfatiza la individualización de la intervención.


Apoyo a los padres: Los padres pueden experimentar dificultades significativas, incluyendo el trastorno de estrés postraumático (TEPT), al procesar la enfermedad de sus hijos. Es fundamental que los padres también busquen ayuda profesional para manejar sus propios sentimientos.

Desafíos y Conclusiones:


consenso
consenso

A pesar de la importancia reconocida, las fuentes señalan que no existe un consenso claro sobre un plan de actuación sistemático en el campo de la intervención psicológica pediátrica en situaciones terminales. Hay una escasez de investigación primaria y la mayoría de los estudios son revisiones bibliográficas, lo que dificulta la comparación entre ellos. Además, muchos profesionales de la salud carecen de la experiencia y confianza necesarias para abordar conversaciones difíciles sobre el final de la vida, lo que subraya la necesidad de formación especializada. A pesar de que la muerte de un niño es "desgarradora", es vital que el niño sienta que sus decisiones y preferencias serán respetadas

La expresión "corazón resiliente" no aparece directamente en los textos proporcionados, sin embargo, el concepto de resiliencia infantil es una idea central y recurrente que se manifiesta a través de las experiencias y el apoyo descrito en las fuentes. Se refiere a la capacidad de los niños para afrontar, adaptarse y, en muchos casos, prosperar a pesar de las adversidades significativas, ya sean de salud o socioeconómicas.

Este concepto se evidencia de diversas maneras en los materiales:


Enfermedades Crónicas y Terminales:


La mayoría de los niños que enfrentan enfermedades crónicas o en situación de terminalidad demuestran una notable capacidad para "hacer frente y adaptarse a las exigencias del tratamiento, sin necesidad de demostrar la disfunción psicológica". Esto ocurre, generalmente, "con el apoyo de la familia, la comunidad (es decir, los vecinos, las escuelas), y miembros del equipo médico".


Aunque experimentan un "gran impacto emocional" con sentimientos de tristeza, miedo, desesperación e impotencia, muchos niños logran resistir y actuar como cualquier otro niño si las personas a su alrededor "los ayudan a sentirse cómodos y seguros".


El poema "Pulgar en Alto.mp3" es una vívida representación de un "corazón resiliente". Describe a una niña con "cardiopatía severa y un síndrome que limita" a quien se le dio "Un mes de vida dijeron sin piedad, pero han pasado años y aún respira verdad". Esta niña, que "no camina, no habla, pero enseña más que un sabio. No pregunta, no exige, solo da sin horario", comunica su profunda fuerza y capacidad de amar sin palabras, demostrando que "la vida no se mide en tiempo, sino en cuanto puedes amar sin hablar". Su "mirada que traspasa el cuerpo" encapsula la esencia de su espíritu inquebrantable.


La espiritualidad también juega un papel en la resiliencia, ya que se ha encontrado que "protege de la depresión y también está asociada a calidad de vida", y una mayor espiritualidad "disminuyó el estado ansioso de los adolescentes".


Los profesionales del Centro Pediátrico del Corazón ABC-Kardias no solo tratan cardiopatías, sino que también "abrazan a las familias en cada latido de su viaje hacia la salud cardiovascular", abordando las "necesidades emocionales y logísticas". El éxito de este centro, con una tasa de supervivencia global superior al 97%, contribuye a darles a estos niños "una nueva oportunidad de vida", lo que refuerza la capacidad de superar adversidades médicas severas.


Factores que Fomentan la Resiliencia:


Comunicación abierta y honesta: Es fundamental que la comunicación sobre la enfermedad sea "frecuente, honesta y clara". Para los niños pequeños, puede ser "a través del juego o el dibujo en lugar de a través del habla". Los padres a menudo quieren proteger a sus hijos de las conversaciones difíciles, pero la falta de comunicación "puede conducir a una distancia emocional en un momento en el que la cercanía es más necesaria". Hablar con los niños a un nivel adecuado a su desarrollo "disminuye sus preocupaciones" y "causa más preocupación y conduce más adelante a síntomas depresivos" si se evita.

Oportunidad de expresión y control: Los niños necesitan la "oportunidad de expresar sus sentimientos y preocupaciones", lo cual es "un reto singular" debido a los diferentes niveles de desarrollo. Para los niños mayores y adolescentes, es importante involucrarlos en las decisiones sobre su tratamiento para que sientan que tienen "algo de control".


Ambiente de apoyo y normalidad: Es crucial que el niño reciba "apoyo y seguridad, no solo física sino también emocional". Mantener la vida "lo más normal posible" y mantener "las expectativas de comportamiento y los mismos límites que con un niño sano" son pautas importantes para los padres.


Conexión social: La "necesidad de conexión con el mundo que les rodea" es de gran relevancia. Las relaciones con la familia y amigos brindan "protección, cuidado y comodidad". La escuela también es una fuente principal de relaciones y su continuidad, aunque sea solo en la promoción de curso, puede ser vital.


Afrontamiento de Desafíos Sociales:



La investigación sobre los desahucios revela que los niños enfrentan el "desborde, la exclusión, la tristeza y el miedo". A pesar de ello, se utilizan "técnicas creativas y lúdicas" para permitirles expresar sus emociones y comprender el sentido de la investigación.


Un ejemplo de resiliencia ante la adversidad social es el de la adolescente de 15 años que, afectada por la experiencia del desahucio, escribió un cuento infantil para plasmar "valores como la solidaridad, el apoyo, la empatía y la valentía de aquellos y aquellas que luchan por una vida digna". Esto demuestra cómo los niños pueden transformar experiencias dolorosas en una fuente de fortaleza y acción.

En conclusión, un "corazón resiliente" se nutre de un entorno de apoyo emocional, comunicación efectiva, fomento de la autonomía y la conexión social, permitiendo a los niños enfrentar y superar los desafíos más difíciles de sus vidas, transformando su sufrimiento en una fuente de aprendizaje y crecimiento. La capacidad de adaptación y el espíritu inquebrantable que exhiben muchos de estos niños, como la niña del poema, demuestran la profunda fuerza de un corazón resiliente.




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