LA FELICIDAD NO SE BEBE
- Autoconocimiento
- 15 ago 2023
- 2 Min. de lectura

La felicidad que no se bebe
Un hombre se me acercó una vez con la voz rota y las manos temblando.No me pidió pan.No me pidió perdón.Me dijo algo más honesto:
—“Señor, ya no sé cómo estar bien por dentro.”

Lo miré en silencio.
Porque antes de responder,
el corazón necesita sentirse visto.
Entonces le dije:
—Tú no bebes porque te gusta el alcohol.
Bebes porque tienes sed.Y no es sed de vino, es sed de paz.
Muchos buscan la felicidad como quien entra a una taberna oscura esperando ver amanecer ahí dentro.

Y les digo la verdad, aunque duela:
El alcohol no te falló. Nunca prometió salvarte. Fuiste tú quien le pidió lo que solo Dios puede dar.
La felicidad interior no se compra, no se traga, no se fuma, no se inyecta.No entra por la boca.Nace cuando dejas de huir de ti mismo.
Muchos me dicen:—“Señor, cuando deje de sufrir seré feliz.”
Y yo les respondo:—No. Cuando dejes de esconderte de tu sufrimiento, ahí empieza tu sanidad.
Mira al hijo pródigo:No volvió feliz.Volvió roto.Y fue precisamente ahí, en su miseria, donde encontró hogar.
La felicidad interior no es euforia, es descanso.No es risa constante, es paz estable.No es tenerlo todo, es dejar de pelear contigo mismo.
Te digo algo que no escucharás en las cantinas:No necesitas sentirte fuerte para cambiar.Necesitas ser honesto.
Cuando admites:—“No puedo solo”el cielo no se burla…el cielo se acerca.
Hay una alegría que no grita, pero permanece.Hay una felicidad que no embriaga, pero sostiene.Hay una paz que no te hace olvidar la vida,te enseña a vivirla sobrio.
Y te pregunto, sin acusarte, pero sin mentirte: ¿Cuántas veces has intentado apagar un incendio interior con alcohol, en lugar de apagarlo con verdad?
¿Cuánto tiempo más seguirás anestesiando el dolor en vez de sanarlo?
Yo no vine a condenarte.Vine a decirte que tu historia no terminó en la botella.
La felicidad interior comienza el día que dices:—“Hoy no quiero huir. Hoy quiero vivir.”
Y si hoy solo puedes dar un paso,ese paso basta.
Porque no sana el que nunca cae,sana el que decide levantarse y caminar acompañado.
Yo estaré ahí. No en el fondo del vaso. Sino en el fondo de tu corazón,esperando que tengas el valor de volver a casa.



















































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